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Dragones y Mazmorras y Filósofos VI: El angustiado dragón de la angustia

Es mejor no empezar siquiera a jugar a Dragones y Mazmorras si vas a hacerlo como bardo.

¿No lo has pillado?

Todos los filósofos elegidos estaban también bastante angustiados.

Simone de Beauvoir luchó con fiereza contra la brevedad de la vida y el abandono de vernos forzados a decidir qué hacer con el poco tiempo del que disponemos, sin contar con una guía definitiva para todas las cosas. En Todos los hombres son mortales, su novela más angustiosa, el protagonista bebe una poción que le hace inmortal (ni siquiera puede ser asesinado). Entonces intenta conquistar el mundo para hacerlo «completamente racional» y convertirlo en un paraíso en la Tierra para la especie humana. Con el tiempo empieza a desilusionarse, al darse cuenta de que semejante sueño no es sólo prácticamente imposible, sino contradictorio, y que cada grupo de personas debe decidir por su cuenta, para sí mismos, cómo desean vivir sus vidas. El improbable héroe de la historia es quizá un sacerdote luterano radical que, cuando se le pregunta por qué no se arrepiente para evitar ser quemado en la hoguera, tan sólo dice que todos debemos seguir los dictados de nuestra propia conciencia.

Kierkegaard fue posiblemente el filósofo más angustiado que haya existido jamás. Tiene un montón de citas superemo tipo «Mi depresión es la amante más fiel que he conocido; no es de extrañar, pues, que yo le corresponda». Básicamente, pensaba que la única manera de escapar de la angustia es profesar el «acto de fe» hacia la religión. No podemos afirmar, sin embargo, si esto le valió a él de algo, pues por lo visto produjo citas angustiosas durante toda su vida.

Camus pensaba que la vida es en esencia absurda y carente de sentido. Por suerte, si molas tanto como Camus, puedes sublevarte contra esta absurdidad durmiendo con muchas mujeres y cosas de esas. Hablando ya en serio, Don Juan fue uno de sus prototipos de héroe absurdo en El mito de Sísifo. De hecho, era su principal ejemplo, y a uno le queda la impresión de que añadió otros ejemplos sólo para que pareciese que aquélla no era su única idea. Por suerte para Camus, supongo, resultó ser el filósofo más sexy de la historia, con un amplio margen de diferencia.

Heidegger pensaba que una vida auténtica debe estar orientada como un proyecto de «ser-para-la-muerte». Nuestra vida y nuestras acciones se mueven hacia ciertas posibilidades, pero la posibilidad definitiva es siempre la muerte, por lo que deberíamos vivir teniendo en cuenta la expectativa de muerte. Esto causa angustia y ansiedad, pero en el buen sentido, o algo así. En realidad ni idea, puedes leer sobre ello, pero Heidegger no es sencillo. También odiaba a los judíos, lo que constituye la base de la broma sobre los enanos. Algunos creen que hacer chistes del tipo «Heidegger era antisemita» es lamentable y está pasado de moda, pero, a ver, no es tan lamentable como unirse literalmente al partido Nazi, en cualquier caso.

Y por último tenemos a Schopenhauer, sin duda el filósofo más patético jamás conocido. Era antinatalista, creía que la vida literalmente no merece la pena. Pensaba que si sumaras todo el sufrimiento y toda la felicidad que componen una vida resultaría un valor negativo, y que deberíamos ahorrar esa molestia a las generaciones venideras. Decía que la vida básicamente oscila entre el aburrimiento y el sufrimiento. Sufrimos cuando no tenemos lo que queremos, pero tan pronto como lo conseguimos nos cansamos de ello. Lo único que puede aliviar tamaño sufrimiento es la música. Pero no puede ser música que sea sin más agradable de escuchar, tiene que ser, además, lo suficientemente poderosa para evocar la sublime belleza de la existencia, como probablemente Immigrant Song de Led Zeppelin.

Ah, y los bardos apestan en Dragones y Mazmorras.

Filósofos en este cómic:

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Esta tira es una adaptación al castellano de la original, de la serie Existential Comics, cuyo autor es Corey Mohler.