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Los franceses juegan al Monopoly

La mayoría de gente no se ha dado cuenta pero, según las reglas oficiales, si juegas con el sombrero de copa no puedes ir a la cárcel.

¿No lo has pillado?

Pierre Bourdieu fue un filósofo y sociólogo francés, conocido por sus ideas sobre la producción cultural y el «capital cultural». Consideraba que las escuelas marxistas de su tiempo estaban demasiado enfocadas en las formas puramente económicas del capital, cuando, según él, en la sociedad las distinciones culturales de clase juegan también un rol decisivo en la función de las distinciones de clase. Por ejemplo, entre las clases altas se consumen ciertas formas de literatura y arte, y si quieres formar parte de la alta sociedad estás obligado a desarrollar una sensibilidad respecto a esa clase de cosas (y, de manera paralela, un desprecio por los gustos de las clases bajas). Bourdieu argumenta que esas diferencias en el gusto no sólo reflejan estructuras de clase, sino que juegan un rol importante en reforzarlos, mediante la creación de barreras entre clases que van más allá de simples aspectos económicos.

Michel Foucault fue un filósofo francés del siglo XX, conocido por su obra emblemática, Vigilar y castigar (pese a que en realidad escribió muchas otras obras influyentes). En ella realiza una especie de «genealogía» de las prisiones y otros sistemas de castigo de la Europa moderna. Según los sistemas de castigo evolucionan hacia las cárceles de larga duración que tenemos hoy en día, se han ido sofisticando como instrumentos de control de prisioneros con la intención de convertirlos en trabajadores eficientes. El «panóptico» de Jeremy Bentham fue su ejemplo más ilustre, una torre en el centro de la prisión desde la que observar las celdas de todos los prisioneros, a fin de asegurarse de que se comportan adecuadamente a todas horas; no sólo para castigarlos físicamente cuando no lo hagan (aunque deberían), sino para que tengan siempre bien presentes los ojos del alcaide que los observa.

Merleau-Ponty fue un filósofo del siglo XX, preocupado principalmente por la fenomenología de la percepción. Estuvo fuertemente influenciado por la psicología de la Gestalt de la época, y creía que experimentamos las cosas como un todo, no como una especie de «datos sensoriales brutos» que desciframos y erigimos en objetos (de manera no fenomenológica, en cualquier caso). Sólo a través de la atención analítica podemos llegar a ver las partes que componen un todo, al diseccionarlas a través de un minucioso trabajo.

Simone de Beauvoir pensaba que las decisiones éticas y existenciales (es decir, lo que deberíamos hacer por los demás y lo que deberíamos hacer con nuestras propias vidas) no pueden derivarse de normas globales, porque siempre existirá una ambigüedad sobre cómo se aplican las reglas a una situación concreta, y sobre si deberíamos o no rechazar de manera individual las normas en favor de otro sistema. Así, mientras podría parecer una máxima universal el hecho de que deberíamos lanzar siempre por los aires el tablero del Monopoly cuando el resto de jugadores nos excluya de los tratos y se dedique a jodernos, uno no puede establecer qué se debe hacer y qué no hasta verse personalmente envuelto en esa situación concreta.

Filósofos en este cómic:

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Esta tira es una adaptación al castellano de la original, de la serie Existential Comics, cuyo autor es Corey Mohler.