¡YA A LA VENTA LA COLECCIÓN EN TAPA DURA DE CÓMICS EXISTENCIALES!

existentialcomicscabecera

existentialcomicscabecera

botonSIGcoleccion

Serpientes y escaleras y la naturaleza de la virtud

¿No lo has pillado?

Serpientes y escaleras fue desarrollado en la India sobre el siglo II a. C. Era un juego educativo, empleado para enseñar las virtudes de la fe jainista e hindú. Como en el cómic, las escaleras representaban las virtudes que ayudarían a alcanzar el nirvana, y las serpientes representaban los vicios que te harían retroceder en el camino. Se jugaba con un dado, y su influencia se supone que debía reflejar en el jugador su incapacidad para controlar el movimiento de las piezas, lo que simbolizaba el destino. En la filosofía jainista, destaca sobre todas las cosas la no agresión absoluta. Matar a cualquier ser vivo está prohibido, y obstaculiza el camino hacia el nirvana. El autocontrol y el ascetismo son también partes importantes de una religión que tiene muchos puntos en común con el budismo.

Para Aristóteles, el objetivo de la vida es convertirse en una persona ideal, y, como sucede en cierto modo en las filosofías indias, la «vida buena» y la vida virtuosa coinciden. Sin embargo, Aristóteles entendía las virtudes como el punto medio entre dos extremos, ambos alejados de lo que se supone que debe ser un ser humano excelente. Por ejemplo, el «coraje» es ciertamente una virtud, pero no se trata solamente de superar tu miedo, sino de ser capaz de saber cuándo afrontarlo. Un hombre que no tema a nada tampoco conseguirá la excelencia como ser humano, porque asumiría riesgos innecesarios. Así pues, el coraje no es simplemente una virtud positiva de la que cuanto más tengas, mejor, ya que si tienes mucho eres un «temerario», lo que también es malo. Alcanzar un equilibrio entre extremos posibilita a una persona actuar de forma justa, sabia y efectiva.

Para Dostoievski, la idea de que hay un camino que puede conducir a la humanidad a la felicidad es una contradicción. En Memorias del subsuelo critica las ideas de gente como Aristóteles, así como a pensadores utilitarios modernistas, que piensan que podríamos alcanzar un veredicto sobre qué haría a la humanidad feliz y, si lo hiciéramos, entonces todos emprenderían ese camino hacia su propia felicidad. Dostoievski dice que hay una virtud que supedita a todas las demás: la libertad de hacer lo que te plazca. Afirma que incluso si estuviésemos a punto de descubrir la manera exacta de hacer que todos fueran lo más felices posible, la humanidad se sublevaría contra ello sólo para ejercer su propia libertad. En ese sentido, es imposible que los humanos sean completamente felices. Esto no significa, sin embargo, que Dostoievski fuera ninguna clase de relativista moral, que creyese que cualquier vida es tan buena como cualquier otra. Sin duda pensaba que podríamos tomar malas decisiones en cuanto a la vida que queremos llevar, y prefería la vida religiosa como el camino a seguir. Tan sólo creía que una solución única y perentoria constituye una contradicción, pues nadie la seguiría si estuviese escrita sobre piedra, sin margen para la libertad.

Filósofos en este cómic:

Más tiras de:

Esta tira es una adaptación al castellano de la original, de la serie Existential Comics, cuyo autor es Corey Mohler.