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HISTÓRICO

Montagnola, 8 de mayo de 1945

Carta a Thomas Mann

Carta a Thomas Mann

Hermann Hesse

Querido señor Thomas Mann:

Hace unos días llegó su carta, que me trajo noticias suyas y me informó sobre su lectura de El juego de los abalorios. Todo ello me alegró muchísimo, y en especial sus comentarios a la dimensión festiva del libro. Con una alegría e interés muy particulares leí además el título del «librito» que está escribiendo. Parece que la productividad se mantiene más viva en usted que en mí: hace cuatro años que no escribo nada, aparte de unos cuantos versos, pero estoy contento de haber concluido la vida de Jos. Knecht antes de que las fuerzas me abandonen. Por lo demás, el manuscrito estuvo retenido medio año en Berlín, pues me había hecho el propósito de respetar mis obligaciones para con el fiel Suhrkamp [1]. (Éste pasó mucho tiempo en las prisiones de la Gestapo, y por último fue a recalar, totalmente agotado, en un hospital de Potsdam que fue bombardeado al poco tiempo, de modo que ignoro si el leal amigo sigue aún con vida). Sin embargo, los ministerios de Berlín calificaron de «indeseable» la aparición de mi libro, que de ese modo permaneció ignorado hasta ahora por el gran público, exceptuando a unos cuantos lectores aislados en Suiza. Sobre la «politización del espíritu» no tenemos, según parece, opiniones muy distintas. Cuando el intelectual se siente obligado a participar en la vida política, cuando el curso de la historia lo destina a ello, tiene —en opinión de Knecht y en la mía propia— que obedecer irremisiblemente. Ha de oponerse, en cambio, tan pronto sea llamado o presionado por una fuerza externa, ya sea por el Estado, algún grupo de generales o quienes detenten el poder, como ocurrió por ejemplo en el año 1914, cuando la élite de los intelectuales alemanes fue, en cierto modo, obligada a firmar manifiestos falaces y absurdos.

Desde comienzos de marzo hemos tenido, excepción hecha de unos pocos días, un tiempo singularmente cálido; el verano empezó ya antes de que terminara abril y ahora hace un calor tan fuerte como el que sólo he vivido aquí en pleno verano. Aparte de una que otra carta de Francia e Inglaterra, no nos llega prácticamente nada de los países vecinos.

En el futuro, cuando piense en usted, pensaré también en el Doktor Faustus. Le recordé mucho durante la lectura del último tomo del José, y en Mädi pensamos con frecuencia mientras leíamos la Marcha del fascismo [2], que sólo pude conseguir el invierno pasado.

Le devuelvo cordialmente sus buenos deseos. Lo saluda, con la misma amistad de siempre,

su H. Hesse

Notas al pie

[1] Peter Suhrkamp (1891-1959), pedagogo, periodista y redactor, desde 1933, de la Neue Rundschau. Tras fallecer Samuel Fischer entró a formar parte de la junta directiva de la editorial S. Fischer y, al emigrar G. Bermann Fischer, pasó a ser el director de la editorial, que en 1943 se vio obligada a cambiar su nombre por el de editorial Suhrkamp. En 1939 Hesse había renovado su contrato editorial con Peter Suhrkamp, a fin de respaldarlo también durante la guerra en su producción literaria de oposición a la ideología nazi. No obstante, en otoño de 1943 Suhrkamp cae en la trampa tendida por un agente de la Gestapo, que se hizo pasar por un amigo de Hermann Hesse, y en abril de 1944 fue arrestado y acusado de alta traición. Tras el atentado a Hitler, Goebbels definió «la editorial Suhrkamp, antes S. Fischer» como «la casa editorial del 20 de julio». Sólo un choque de competencias entre Alfred Rosenberg, Goebbels, Himmler y la Cancillería del Partido de Martin Bormann impidió que Peter Suhrkamp fuese procesado por el Volksgerichtshof (Tribunal Superior del Pueblo) y ajusticiado. A finales de enero de 1945, gravemente enfermo y debilitado por completo, fue liberado del campo de concentración de Sachenhausen.

[2] Escrita por G. A. Borgese, yerno de Thomas Mann.

Esta carta, escrita por Hermann Hesse, se publicó en el volumen de Correspondencia entre el mismo Hesse y Thomas Mann en 1968. La traducción al español es a cargo de Juan José del Solar Bardelli en 1977 y puede encontrarse en el volumen de Correspondencia editado por STIRNER en octubre de 2019, con los comentarios de Volker Michels y Anni Carlsson que aquí aparecen al pie.

Esta carta, escrita por Hermann Hesse, se publicó en el volumen de Correspondencia entre el mismo Hesse y Thomas Mann en 1968. La traducción al español es a cargo de Juan José del Solar Bardelli en 1977 y puede encontrarse en el volumen de Correspondencia editado por STIRNER en octubre de 2019, con los comentarios de Volker Michels y Anni Carlsson que aquí aparecen al pie.